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La voz decide antes que las palabras: prosodia, intención y pensamiento en el lenguaje

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  «Antes de comprender todas las palabras, ya hemos empezado a interpretar a la persona.» — Tymur Levitin Una conversación no comienza con la primera palabra. Antes de que el oyente termine de identificar el vocabulario y analizar la gramática, su mente ya está trabajando. Percibe el ritmo. Detecta una pausa. Nota que una palabra ha recibido más fuerza que las demás. Reconoce seguridad, duda, sorpresa, distancia o ironía. Todavía no ha reconstruido completamente el significado literal, pero ya está formando una interpretación. Esto ocurre porque la comunicación humana no se transmite únicamente mediante palabras. También se construye mediante la prosodia : la organización del ritmo, la entonación, los acentos, las pausas, la velocidad y los movimientos de la voz. La prosodia no es una música añadida al lenguaje. Es una parte del mecanismo con el que pensamos, organizamos información e influimos en la interpretación del interlocutor. Una frase escrita nunca contiene to...

La frase alemana empieza antes del verbo: cómo el orden de las palabras dirige la atención

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  Una persona hispanohablante puede construir una oración alemana gramaticalmente correcta y, aun así, transmitir una intención distinta de la que tenía en mente. El verbo conjugado aparece en la segunda posición. El infinitivo llega correctamente al final. El prefijo separable ocupa su lugar. Los casos también pueden ser correctos. Sin embargo, la frase quizá resulte demasiado marcada, produzca un contraste innecesario o dirija la atención hacia una información que el hablante no pretendía destacar. El problema no siempre está en la gramática. A menudo surge porque el estudiante intenta organizar la información alemana según la lógica comunicativa del español. Ambas lenguas permiten modificar el orden de algunos elementos. Pero no utilizan esa libertad de la misma manera. En español, la conjugación verbal, la entonación, el contexto y la posibilidad de omitir el pronombre personal ofrecen una flexibilidad considerable: Mañana hablaré con la profesora. Con la profesora habl...

Puedes hablar otro idioma. ¿Pero sigues sonando como tú?

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  Puedes aprender miles de palabras. Puedes dominar la gramática. Puedes entender películas, leer libros y mantener conversaciones durante horas. Incluso puedes llegar a hablar un idioma extranjero con mucha fluidez. Pero queda una pregunta mucho más difícil: ¿Sigues sonando como tú? Porque aprender otro idioma no consiste únicamente en aprender a decir cosas nuevas. También consiste en aprender a decir tus propias cosas de una manera nueva. Y no siempre es lo mismo. Una frase puede ser perfecta y no tener nada que ver contigo Imaginemos una situación muy sencilla. Alguien te llama por teléfono y empieza a hablarte de forma agresiva. Has aprendido una respuesta perfectamente correcta: No considero apropiado este tono. Cuando esté dispuesto a mantener una conversación constructiva, podremos continuar. No hay ningún problema con la frase. Es educada. Es correcta. Es clara. Pero ahora aparece la verdadera pregunta: ¿Tú hablarías así en tu propio idioma? Tal vez ...